Humus de lombriz: cuánto echar en huerto, olivar y macetas
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El humus de lombriz es el producto más vendido en cualquier tienda de insumos ecológicos y, a la vez, uno de los peor dosificados. La mayoría de la gente echa demasiado poco para que se note, o lo compara con un abono mineral y se decepciona.
Qué es y qué no es
El humus es materia orgánica que ha pasado por el aparato digestivo de la lombriz. Sale estabilizado, con la microbiología viva y los nutrientes en forma lentamente disponible.
Su riqueza en NPK es baja: típicamente en torno al 1-2 % de nitrógeno, y cifras parecidas de fósforo y potasio. Si buscas un golpe de nitrógeno, el humus no es tu producto. Lo que te da es otra cosa:
- Estructura. Mejora la porosidad y la estabilidad de los agregados del suelo.
- Retención de agua. Un suelo con materia orgánica aguanta más entre riego y riego. En secano esto es dinero.
- Microbiología. Es el aporte principal: bacterias y hongos que mineralizan la materia orgánica y ponen nutrientes a disposición de la raíz.
- Capacidad de intercambio catiónico. El suelo retiene mejor los nutrientes que echas y se lavan menos.
Por qué no quema
Los abonos minerales queman porque suben bruscamente la concentración de sales en la solución del suelo y la raíz pierde agua por ósmosis. El humus tiene una conductividad baja y los nutrientes ligados a la materia orgánica: se liberan poco a poco. Puedes plantar directamente sobre él y sembrar encima sin esperar.
Dosis orientativas
Huerto
- Enmienda de fondo, antes de plantar: 1-2 kg/m² (de 2 a 4 L/m²), incorporado en los primeros 15-20 cm.
- Mantenimiento en cultivo: un puñado por planta cada 4-6 semanas, alrededor del tallo y regando después.
- Trasplante: 100-200 g en el hoyo, mezclado con la tierra.
Macetas y jardineras
- Mezcla: 20-30 % de humus sobre el volumen total de sustrato. Más de un 30 % puede compactar y encharcar.
- Recarga anual: retirar los 3-4 cm superiores y reponerlos con humus.
Si prefieres no mezclar, el sustrato para maceta ya viene equilibrado y listo para usar.
Frutales y olivar
- Plantación: 2-5 kg por hoyo, mezclado con la tierra de relleno, nunca puro en contacto directo con la raíz desnuda.
- Árbol en producción: 3-10 kg por árbol y año, en el ruedo y bajo la proyección de la copa, que es donde está la raíz activa.
- Superficie: de 1.000 a 3.000 kg/ha según el estado del suelo y el presupuesto.
Césped
- Recebo: 1-2 kg/m², pasando el rastrillo para que baje entre la hierba. Es el momento ideal al resembrar.
Cuándo aplicarlo
El mejor momento es el otoño: el suelo está templado y húmedo, la microbiología trabaja y, para cuando arranque el cultivo en primavera, el humus ya está integrado. La segunda ventana es a final de invierno, antes del arranque vegetativo.
En cultivo, da igual el momento: no quema y no hay plazo de seguridad.
Cómo reconocer un humus bueno
- Color oscuro, casi negro.
- Olor a tierra de bosque. Si huele a amoniaco o a podrido, no está maduro.
- Textura suelta, granulada, que se deshace entre los dedos. No apelmazado ni pastoso.
- Humedad en torno al 40 %: húmedo al tacto pero sin gotear.
Cuál elegir
- Humus de lombriz 100 %: el básico, para todo uso.
- Humus MicoForce: con micorrizas y Trichoderma. Interesante en plantación nueva y en trasplante, que es cuando la micorrización aporta más.
- Humus Triple Acción: con biochar y minerales. Para suelos pobres o degradados, donde además de nutrir quieres reconstruir.
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Las dosis son orientativas. Un suelo muy degradado admite y agradece bastante más; uno ya rico en materia orgánica necesita menos.